Este mes se ha ido como el agua entre las manos, por más que
he querido alcanzarlo se me ha vuelto esquivo y huidizo. Los días han pasado
sorprendentemente ligeros, solo les he
mirado la espaldita. Entre grandes cantidades de trabajo, encuentros inesperados,
quebraderos de cabeza para saber que comprarle a mis seres queridos, siendo de
las que pusieron arbolito hace poco y ya casi no encontré esferas ni cositas
para decorar, pues el cálculo nos falló y compramos un árbol muy bonito, pero
grande, grande, tan grande que tuvimos que exiliar un sillón a la recamara,
para que el árbol pudiera acomodarse a sus anchas. Y con las cositas de años
anteriores apenas pudimos adornar la parte superior. Al final encontramos
esferas, adornos con descuento, lo cual me pareció algo que contrarrestaba lo
limitado del repertorio, el resultado fue un árbol monísimo, y listo para
recibir regalos.
He disfrutado, pero en el corre por acá y corre por allá,
voy a sugerir que en los próximos años diciembre tenga 60 días, y así habría tiempo
para todo. He dicho. Aunque pensándolo bien tampoco me conviene pues este mes rompí
dieta y ejercicios, asi que si son 60 dias, los kilos se duplicarían.
Chica ago-go